La operación del embalse de Rogún, en Tayikistán, prolongará entre 60 y 100 años la degradación de los ecosistemas únicos del curso inferior del Amu Daria. Así lo declaró la coalición ecologista internacional “Ríos sin Fronteras” (Rivers without Boundaries) en su informe “Con los ojos muy cerrados: ignorando los impactos transfronterizos y acumulativos de la central hidroeléctrica de Rogún”.
Los expertos concluyen que la evaluación del impacto transfronterizo del proyecto de la gigantesca central hidroeléctrica no cumple plenamente con los estándares ambientales y sociales del Banco Mundial y presenta deficiencias fundamentales. El informe subraya que la evaluación se basa en datos obsoletos de 2014 y en escenarios estáticos que no tienen en cuenta la dinámica del cambio climático ni la situación hidrológica actual en la cuenca del Amu Daria.
Los ecologistas señalan que los desarrolladores del proyecto de la central de Rogún ignoran factores externos clave, entre ellos la construcción del canal Kosh-Tepa en Afganistán, que tendrá un impacto sustancial en el balance hídrico de la región.
Según los expertos, la operación del embalse consolidará el régimen de flujo existente, perjudicial para los ecosistemas del curso bajo, incluido el sitio Patrimonio Mundial de la UNESCO, la reserva “Tigrovaya Balka”.
“Los autores de la evaluación de impacto prefirieron actuar con los ojos muy cerrados, excluyendo del análisis los escenarios más agudos e incómodos”, considera el coordinador internacional de la coalición “Ríos sin Fronteras”, Yevgueni Simonov (reconocido como agente extranjero en la Federación Rusa). Señaló que la afirmación sobre la neutralidad del impacto de la presa más alta del mundo contradice la lógica misma de la evaluación del efecto acumulativo.
“Sin la aplicación de compromisos estrictos sobre caudales ecológicos e inundaciones artificiales, el proyecto prácticamente prolonga la degradación de complejos naturales únicos durante todo un siglo, lo cual constituye una violación directa de los principios de conservación de las instituciones financieras internacionales”, añadió Simonov.
El informe presta especial atención a los riesgos para la biodiversidad y los humedales del delta del Amu Daria, protegidos por la Convención de Ramsar. En la evaluación de impacto de la central de Rogún faltan mecanismos claros que garanticen el suministro de agua a estas zonas de importancia crítica durante los períodos secos. Los expertos de la coalición advierten también de graves lagunas en el procedimiento de consultas públicas y con las partes interesadas en los países situados aguas abajo, lo que pone en duda la legitimidad de las conclusiones alcanzadas sobre la aceptabilidad social del proyecto.
“Observamos una tendencia alarmante de ignorar los intereses de la población y los ecosistemas ubicados aguas abajo”, comenta el coordinador regional de la coalición, Alexander Kolotov. Según explicó, no se realizaron consultas en las zonas de impacto del proyecto en Uzbekistán y Turkmenistán. Los riesgos asociados con la redistribución estacional del flujo y la puesta en funcionamiento del canal Kosh-Tepa fueron directamente excluidos del análisis.
“Esto crea un precedente peligroso, en el que el mayor proyecto de infraestructura de la región avanza sin una base sólida de cooperación transfronteriza ni consideración por la opinión de los países vecinos”, declaró Kolotov.
Para revertir esta situación, la coalición “Ríos sin Fronteras” recomienda llevar a cabo una Evaluación Ambiental Estratégica (EAE) integral a escala de toda la cuenca del Amu Daria. Los ecologistas insisten en la necesidad de desarrollar planes jurídicamente vinculantes para la gestión de los flujos, que incluyan medidas de adaptación al cambio climático y de conservación de la biodiversidad.
Los expertos subrayan que, sin una revisión radical de los métodos de evaluación de impacto y la introducción de mecanismos eficaces de mitigación y compensación del daño, el proyecto hidroeléctrico de Rogún corre el riesgo de convertirse en una fuente de tensiones ambientales y sociales a largo plazo en Asia Central.
ℹ️ La central hidroeléctrica de Rogún es el mayor proyecto energético de Tayikistán. Su capacidad proyectada es de 3.600 MW; sus seis turbinas permitirán generar más de 13.100 millones de kWh al año. Actualmente, operan dos turbinas de 600 MW cada una. Está previsto completar todas las etapas de construcción para finales de 2031, con un coste estimado de 6.290 millones de dólares.
Entre 2008 y 2024, Tayikistán destinó 42.500 millones de somonis (unos 4.000 millones de dólares) a la construcción de la central. En diciembre de 2024, el Banco Mundial aprobó una subvención de 350 millones de dólares para la primera fase del programa de finalización. También participan en el proyecto el Fondo de Desarrollo de Arabia Saudita, el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB) y otras instituciones financieras internacionales.



